La tonicidad es la osmolaridad de la solución comparada con la osmolaridad del plasma, es decir, la comparación entre la concentración de iones dentro de la célula en relación al medio extracelular. Las soluciones que tienen la misma osmolaridad que el plasma son isotónicas. Las soluciones con mayor osmolaridad que el plasma son hipertónicas. Las soluciones con menos osmolaridad que el plasma son hipotónicas.
Cuando el glóbulo rojo se sumerge
en una solución con la misma osmolaridad (0.32 osm), no hay movimiento
de moléculas de agua, ni hacia afuera ni hacia adentro del glóbulo rojo,
se dice entonces que la solución es isotónica ó isoosmótica respecto del
glóbulo rojo.
Normalmente el plasma y todos los
líquidos del organismo son isotónicos pues contienen la misma concentración
de sustancias que las células.
Un ejemplo de una solución isotónica
es el suero fisiológico (solución de NaCl al 0.9 %.)
Sólo las soluciones
isotónicas pueden ser introducidas con seguridad en el torrente sanguíneo.
Estas son soluciones que contienen
una menor cantidad de soluto respecto a otra solución.
El agua destilada y el agua de
chorro son hipotónicas comparadas con la sangre.
Si el glóbulo rojo se sumerge en
una solución que tiene una osmolaridad menor a 0.32, el agua entra al
glóbulo rojo, haciendo que éste se hinche (turgencia) y rompa si el agua
que entra es considerable (proceso de hemólisis).
Esta es una solución que contiene
una mayor concentración de soluto respecto a otra solución.
Una solución de NaCl al 5% o una
solución de glucosa al 10% son ejemplos de soluciones hipertónicas comparadas
con la sangre.
Si el glóbulo rojo se sumerge en
una solución con una osmolaridad mayor a 0.32, el agua sale del glóbulo
rojo, haciendo que éste se contraiga o enjute (crenación).